Reconocimiento y Retorno
¡Buenas a todos y a todas!
Antes que nada, quería agradeceros a todo el mundo que me había apoyado con el proyecto del Blog durante todo este tiempo (a pesar de que llevo más de cinco años sin escribir en él, por lo que la tinta anda un poco oxidada) y a los que me habéis preguntado si iba a seguir publicando.
Este Blog, el cual siempre he creído seguro y cálido, es y siempre ha sido uno de mis espacios de confort; en él me he podido relacionar con vosotros y vosotras, escuchar vuestras ideas, compartir pensamientos y vomitar cierta verborrea que, dicho sea de paso, nuca está de más soltar antes de que emponzoñe por dentro.
La realidad es que hubiese sido, como diría mi abuela, un mejor negocio volver a escribir antes, ya que la sucesión de eventos que han tenido lugar desde que dejé temporalmente el Blog hasta ahora ha sido, cuanto menos, prolífica. La guerra entre Rusia y Ucrania, el genocidio Palestino a manos de Israel, la intervención de Estados Unidos en Venezuela que devino en el secuestro de Nicolás Maduro y la posterior, valga la redundancia, secuestro del sistema petrolero venezolano por parte de la administración del Risketo con peluca, y su posterior involucramiento en los bombardeos de Irán, de manera conjunta con el estado asesino de Israel.
Muchos han sido los eventos que han tomado lugar en estos últimos años y muchas las ocasiones en las que me hubiese gustado compartir mis ideas con vosotros y vosotras, pero que por diferentes motivos, no he tenido la oportunidad de hacerlo.
Por ese motivo, ahora vuelvo a tomar control de este maravilloso espacio que tanto añoré, con la esperanza de que quede alguien con ganas de leerme, compartir sus ideas conmigo y de forma general con el público que me lea y generar un espacio de debate que siente las bases para crear, por poca que sea, un caldo de cultivo propicio para un pedacito de conciencia colectiva.
Podéis esperar publicaciones muy pronto y sin más rollos, que ya he soltado harta parrafada, os agradezco sumamente vuestra lealtad y complicidad.
Un fraternal abrazo y...
¡Salud y República!

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